
¡Qué imagen más surrealista!
A través de los años y mediante investigaciones se ha podido comprobar que las diferencias que existen entre los sexos radican esencialmente en la influencia que tienen los factores sociales sobre ese fenómeno.
Tipificación sexual.
Cuando hablamos de tipificación sexual no estamos refiriendo a que tanto los rasgos como las características de las personas, desde la infancia, están sometidos a una clasificación casi espontánea que los divide en masculinos y femeninos. Esta espontaneidad inicial se debe a las creencias con que cuenta todo colectivo humano y sobre las cuales no se formulan preguntas.
La moral social sigue proponiendo el modelo de rol masculino como el mejor o más bueno, y ello repercute en los niños, que no tendrán ningún estímulo para decantarse hacia rasgos de conducta tipificada como femeninos.
El concepto de tipificación sexual da lugar al de sociedad sexualmente tipificada.
La estructura del género.
Para comprender el sentido del género y el papel que desempeña en la sociedad debemos fijarnos en sus cuatro características estructurales:
1. Sólo hay dos géneros tantos como sexos.
Los individuos somos sujetos sexuados en cuanto que sexo y género han venido desde siempre a significar lo mismo y el individuo reflexiona sobre ello.
El sexo corporal (con el que se nace) es la base para la identidad sexual y ésta a su vez para la identidad del género (plano de conducta).
Pero la simetría que existe entre sexo y género se ha puesto en entredicho ya que los individuos pueden ser migratorios en cuanto al género, pudiendo adoptar una identidad genérica distinta de la sexual.
La separación entre sexo y género puede dar lugar a la ampliación del número de géneros, siendo el número de sexos el mismo. Todo esto indica que la conducta de género no es instintiva, no está en los genes, sino que se aprende.
2. El género tiene carácter vinculante.
Los géneros no son solo distintos, sino que se oponen en virtud de las leyes universales del pensamiento, calificando esa oposición en términos de positivo y negativo.
A pesar de que los seres humanos de distinto sexo son más parecidos que diferentes, el género lo que hace es resaltar esas diferencias.
3. Los géneros están jerarquizados.
Las diferencias entre hombres y mujeres están jerarquizadas, manifestándose la idea de que el hombre es superior a la mujer. Esta jerarquización permite explicar la unidireccionalidad de los cambios en los comportamientos de género, es decir, se va de lo femenino a lo masculino.
4. La estructura de los géneros es invariable.
Las tres características anteriormente citadas permanecen invariables en el tiempo y en el espacio.
La asimetría sexual se ha considerado además como la piedra angular del edificio social, de modo que los intentos de cambio se han visto siempre con zozobra o espanto: vuelta al caso, desorden mental, …